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May

¿El día D, como volver cuando se pueda?

Cluster de Servicios

 

Cuando volvamos a nuestras oficinas nos encontraremos con que no reconoceremos muchas cosas, algunos han estado sujetos a una nueva realidad por mas de 60 días, sabiendo que para adquirir nuevos hábitos se necesita mucho menos. Trabajaremos diferente? ¿Nos podremos relacionar afectiva y efectivamente? ¿Nuestra eficiencia será la misma? …Ver más

 

Lo primero que tenemos que pensar es en como dejamos las cosas cuando la cuarentena comenzó, como era la distribución de funciones, el alcance de las mismas, la autonomía de cada colaborador, los procesos de control que teníamos, y los objetivos que teníamos vigentes para este año.

¡Todo esto cambió!

Hoy tenemos nuevas realidades que necesitamos evaluar con mucha objetividad para saber si se quedan, o si vamos a volver a las metodologías previas de trabajo.

También tenemos que pensar en nuestra gente, que además de estar llenos de inquietudes por todo lo sucedido, también están con temores laborales y con temores a riesgos vinculados a su salud; todos estos limitantes y frenos para la iniciativa, para el aprendizaje, para la creatividad y para el trabajo en equipo. Y en realidad es el momento donde más lo vamos a necesitar.

Entonces comencemos por estos dos grandes focos, el cambio de la forma de hacer las cosas, por un lado, y en nuestra gente por el otro.

En relación al primero, vos podrás describir con mucha claridad cómo eran los procesos de ese momento, la forma en que hacían todo dentro de la organización, y para comenzar ese análisis te sugiero lo hagas en relación a los ejes estratégicos que Uds tengan definidos, y si así no fuera, pueden tomar los siguientes: Ingresos y Finanzas, Relación con Clientes y Ventas, y por último Eficiencia y Procesos Internos.

En cada uno de estos ejes estratégicos se podrían relacionar los objetivos para este año, y cuales fueron las iniciativas que se preparaban para lograrlos. Allí nos encontraremos con que los ejes no pueden cambiar, y los objetivos tampoco deberían, aunque si se pueden ajustarse según corresponda la nueva realidad. Lo que seguro cambiará son las iniciativas previstas, y sobre estas deberemos trabajar. El mercado ha cambiado, los competidores han cambiado y los clientes también.

Si lo vemos gráficamente, tenemos

Esto es lo que debemos identificar con claridad, el paquete de iniciativas y proyectos en donde se apoyaban los objetivos. Haciendo reingeniería en la visión de cada uno de esos objetivos, podremos establecer las nuevas iniciativas sin necesidad de invalidad objetivos por completo. Si debemos tener cuidado de no confundir iniciativas con objetivos y viceversa, cuando respondo a la pregunta ¿para qué? Me estaré dando cuenta donde estoy ubicado.

 

En relación al segundo foco que es nuestra GENTE, tenemos que pensar en sus habilidades y competencias previas, las desarrolladas durante este proceso, y las que podríamos necesitar desarrollar a futuro, que podrían ser una combinación de ambas realidades. Esto lo podemos ver con mas claridad en los niveles de supervisión y control, y gerencias; dado que va a depender del punto anterior en como haremos las cosas, por cuanto esos procesos de supervisión, control y gestión deberán verse enriquecidos para poder lograr los objetivos propuestos. Seguir igual no será suficiente, cambiar todo sería un error, adaptarse aunque duela un poco, sería el mejor camino.

También deberemos tener en cuenta que nuestros colaboradores han estado siendo sobreinformados, para bien o para mal, pero es cierto que tienen mucha información de lo que sucede, y en algunos puede generar temores, en otros inquietudes, y en otros tantos dudas. El punto es que si cuando vuelven a las oficinas el tema de conversación será con foco en esa información, tendremos un equipo desmotivado, temeroso, inquieto.

Es por esto que debemos pensar qué haremos como organización para contenerlos, darles seguridad, certezas, alegrías, buenos momentos, tranquilidad en que se toman todas las medidas correspondientes y necesarias para reducir los riesgos a su mínima expresión.

A esto debemos sumar lo que le pediremos a los líderes que hagan, que serán dos cosas; lo primero es que sepan y atiendan a realidades individuales, es difícil y en algunos casos casi imposible, pero debemos poner un “marcador de realidad” para comprender a cada colaborador. Y lo segundo que les vamos a pedir es que revisen junto al equipo los procesos correspondientes, revalidando o enriqueciendo. Y esto no es una invitación al cambio, por el contrario, es una renovación de compromiso con el trabajo de cada uno. Pero lo tenemos que hacer desde lo concreto, desde la práctica.

En resumen, el día D existirá para muchos y podrá ser algo complejo, pero si nos ponemos a trabajar de la mano de nuestros líderes para generar lo necesario, y para contener aquello que ya es bueno, lograremos sostener nuestra organización de la mejor manera posible.

 

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